Definitivamente quisiera olvidar las horas de la noche de ayer martes, pero no todas, porque así como hubo sinsabores también se manifestaron las buenas intenciones en la luz de la amistad.
He divagado por mi mente entre pensamientos certeros, lacerantes, confusos y claros; todo con la intención de encontrar el optimismo.
Ayer me hicieron recordar a una amistad pérdida hace algunos meses, me aconsejaron que vuelva hacia él y ese mismo consejo fue la gota que llenó el vaso de resentimiento. Hoy he visitado sus medios cercanos y he comprobado una vez más que no necesito de él como tampoco me necesita.
Hay decisiones difíciles de mantener en pie sin volver a la página anterior, para ello existe la retroalimentación.
Tal parece que alguien está más alimentado mientras otros sólo viven de las sobras.
No sé si me entiendan, tampoco busco ello (No ahora), sólo quiero convencerme a mi misma que una vez que algo se ha roto no se puede componer, y de que si hay amistades duraderas no quiere decir que un día no se vayan a romper. Así como el tiempo debilita la piel marcándola fielmente a diario hasta dejarla sin gracia puede un amigo lastimarte más que un enemigo con su ignorancia . No existe la ambigüedad en mi forma de ser y con mis amistades tampoco, por eso exijo lo mismo y de no ser así , debo hacer como en diciembre. Voltear las páginas del libro ya releído por muchos hasta finalmente cerrarlo.
Mantenerlo así, ayer me hizo resquebrajarme y hoy busco levantarme con ideas mucho más fuertes para mantener su cerradura en el tiempo que me queda.